Sra Decana de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía, LicenciadaGabriela Renault, Autoridades Académicas, Profesores, Familiares, Amigos,Graduados:
Para comenzar, debo admitir, que muchas de las palabras que voy a pronunciar las prepare con un grupo de colegas con las que tuve la dicha de terminar mi carrera. Un grupo humano realmente valioso, que me abrió las puertas en su momento y las siguen manteniendo abiertas.
Este camino comenzó hace unos cuantos años, con los hoy psicólogos que están compartiendo este momento importante de recibir el deseado diploma. Todos juntos fuimos descubriendo los diferentes placeres de la vida universitaria:
los cafés de los recreos, tan necesarios para continuar la jornada y para evitar que los apuntes se conviertan en cómodas almohadas;
los nervios de los exámenes, que buscábamos calmar con diferentes cábalas, llegando a tener hasta “muñequitos de la suerte”….
las salidas de fin de semana en las que aprovechábamos para conocernos más y aliarnos en este nuevo camino que comenzaba.
Junto a nuestros compañeros empezamos a aprender a trabajar en equipo, a armar conclusiones en grupo respetando el punto de vista de cada uno, lo que nos brindó una herramienta fundamental para el trabajo interdisciplinario que hoy nos toca realizar.
Aprendimos a preguntar cuando algo no entendíamos y aprendimos a explicar también. En ese momento, en el que uno se está formando como profesional y como persona, se está conociendo, con sus capacidades y sus limitaciones, y está aspirando a ser cada vez un poco mejor. Para ello es fundamental reconocer que uno no tiene la verdad absoluta y es imprescindible saber que existe otro que te acompaña. Ese compañero, que hace que el estudio sea más divertido, que juntarse un domingo a la tarde o un sábado a la mañana no sea un fastidio sino un momento de aprendizaje y de entretenimiento también. Nadie puede negar que llega un punto del estudio en el que uno se ha concentrado tanto ya, que la curva de atención se vence y uno empieza a jugar….a jugar con lo que esta estudiando, a jugar con los conocimientos…..a hacer que realmente el estudiar sea algo que enriquezca el alma.
Son millones los recuerdos que se me vienen a la mente. Recuerdos con muchas personas diferentes que me han dejado algo y que han estado presentes en este camino.
En esos primeros años, entre risas y quejas, fuimos delineando nuestra meta. Paso a paso conociendo un poco más nuestra futura profesión y a dónde queríamos llegar.
Y así llego tercer año. Nos fuimos separando en psicólogos y psicopedagogas. Fuimos encontrando nuestro tan luchado espacio y conociendo mejor nuestra profesión. Aprendiendo a defender nuestros pensamientos y a desear nuestro futuro quehacer profesional. De a poco nos fuimos sumergiendo en los maravillosos misterios del ser humano, en las decodificaciones de un dibujo y en las riquezas de un juego. Fuimos conociendo nuestros diferentes futuros escenarios, hospitales, escuelas, empresas….lugares que nos fueron ampliando el horizonte y sembrando más dudas.
Finalmente, estudiando y estudiando, divirtiéndonos en el medio, alcanzamos nuestra meta. Llegamos a ser esos profesionales que hacía ya mucho tiempo nos estábamos imaginando, desde ese preciso instante en que elegimos esta universidad para forjar nuestro futuro.
Ese día llegó, nos encontramos cubiertas de huevos y otras tantas sustancias….ese día en el que cualquier cosa podía pasar y nada importaba, porque ese día había sido esperado desde el momento en que decidimos ser lo que somos, licenciadas en psicopedagogía.
A lo largo del camino nos encontramos con muchas personas que nos han facilitado y a veces no tanto, nuestro proceso de aprendizaje. Lamentablemente algunos de ellos ya no están con nosotros. Estoy hablando por supuesto de nuestros profesores. Personas que no solo nos han transmitidos saberes académicos sino también saberes de la vida. Personas que nos han evacuado dudas y nos han generado muchas otras. A todos ellos les decimos gracias, no solo por habernos enseñado los contenidos correspondientes, sino por formarnos como los profesionales que somos, por enseñarnos a valernos de nosotros mismos y formarnos como personas.
También queremos agradecer en esta oportunidad a todos ellos que hicieron que este camino pueda ser recorrido de la mejor manera, ya que nos dieron su apoyo en los peores y en los mejores momentos, dándonos calma y aliento en aquellas situaciones en las que creíamos que no íbamos a lograr superar los obstáculos que se nos presentaban. Esas personas que aún hoy siguen con nosotros, dándonos fuerzas para afrontar los nuevos desafíos que se nos presentan ya como profesionales.
Desde este nuevo rol que hoy empezamos a jugar somos concientes de la responsabilidad que implica trabajar con un otro. Otro ser humano al que debemos escuchar, respetar y acompañar, desde nuestros valores y Etica Profesional.
Asumiendo ese lugar y en este día tan especial, podemos decir orgullosas, la frase que tantas veces escuchamos de nuestros profesores…”soy egresada de La Casa”
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11.03.2006
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