Tengo la suerte de estar pasando la segunda parte de mis vacaciones en San Martín de los Andes, con mi novio. Es la cuarta vez que vengo, y la verdad siempre encuentro cosas nuevas que me encantan. Esta noche, madrugada del día miercoles 24 de enero, es cielo tiene más estrellas que nunca! En mi vida había visto tantas hermosas estrellas. Es una locura, para donde mires hay una lucecita.
Capaz suene absurdo tanta fasinación por las simples estrellas, pero tienen un encanto particular. No sé cual, pero es el mismo que comparten con el mar, las montañas, el fuego. Esos lugares o "cosas" que uno se puede quedar mirando horas, pensando en nada. Son esas cosas que llevan la mente a otro lugar, a un lugar en el se consigue frenar el pensamiento y solo observar, mirar, contemplar. Son esos lugares en donde uno recupera la capacidad de asombro y de valorar las pequeñas cosas simples de la vida. Aquellas pequeñas grandes cosas que condimentan la vida. Si pensamos en condimentos, siempre son pequeños....la sal es pequeña, como tambien la pimienta, la nuez moscada, el pimenton.....y son pequeñas particulas que cambian el sabor de las comidas. En la vida cotideana pasa lo mismo. Las pequeñas cosas son las que hacen que nuestro día sea diferente, que una noche no sea "una noche más". Puede ser una palabra, puede ser un gesto, puede ser un árbol, un lago o una simple estrella. Solamente es cuestión de darles el lugar y dejar que cumplan su función de "consimentar".